CODUE reclama reconstrucción moral en Carta Pastoral 2010

El Consejo Dominicano de la Unidad Evangélica (Codue) llamó ayer a los políticos y a todos los sectores de la vida nacional a tomar conciencia de que el país requiere de una profunda reconstrucción moral y espiritual, y de que no puede continuar por los derroteros actuales si se quiere preservar a la República Dominicana como nación.

En su carta pastoral correspondiente al 2010 la entidad que agrupa a los evangélicos advirtió al liderazgo social del país que deben estar conscientes de que el rol que juegan en este momento histórico está más allá de las ambiciones personales, de los manejos políticos espurios y las triquiñuelas partidarias que han mantenido al país en un vergonzoso atraso social.

“Necesitamos enfrentar a los dioses que han sido creados con la ambición de poder, la corrupción, la impunidad, el irrespeto, detener la violación sistemática de los derechos humanos y defender el valor fundamental de la familia”, precisa el documento.

Al mismo tiempo plantean la necesidad de cambiar la realidad dominicana, la cual está marcada por la pobreza, viajes ilegales, irresponsabilidad paterna, bigamia, delincuencia, inseguridad, la cultura del no pago y el incumplimiento de los deberes tanto en el ámbito público como privado.

En ese orden, el Codue demanda una revolución cultural que encarne los valores que engrandecen y le dan sentido a la vida humana.

Afirman que la familia se ha resquebrajado con la desaparición de los valores éticos, morales y espirituales, destruyendo las normas que siempre fueron baluartes inquebrantables del pueblo dominicano.

“Nuestra prioridad como nación no solo es producir mas riqueza, sino distribuirla con equidad. Es hora de iniciar una gran campaña para ensenar a nuestros ciudadanos a disfrutar de recreaciones libres de vicios y de consumos de estimulantes que malogran la salud y reducen la vida. Necesitamos una revolución cultural, una verdadera revolución que encarne los valores que engrandecen y le dan sentido a la vida humana”, precisa la carta pastoral.

Los evangélicos abogan también por la desestimulacion de la cultura exhibicionista y fantoche, al poner como ejemplo el hecho de que hay gente que no le basta con tomar bebidas alcohólicas y bacilares, sino que consideran importante que la vean y que todos se enteren de lo que hacen.

Preocupados por la situación que exponen, los evangélicos abogan porque se regule el uso de los espacios públicos, se construya una nueva espiritualidad y se revisen todas las instituciones.

Las elecciones
A través de su carga pastoral, los evangélicos también manifiestan su preocupación por la desconfianza creciente de la ciudadanía en los partidos políticos, a la vez que consideran que el país requiere de organizaciones partidarias capaces de canalizar y dar respuesta satisfactorias a las necesidades sociales del país.

“Los partidos no pueden ser un refugio para gentes con apetencias desmedidas, por eso en estas elecciones congresuales y municipales estamos orientando a la comunidad evangélica para que vote por valores, no por colores”, agregan.

Asimismo, entienden que a los cargos deben llegar personas que realmente estén preocupadas por el bienestar de la mayoría, que vean la política como una oportunidad de servir y crecer en sociedad.

“En ese sentido, estaremos muy atentos a cuáles son los valores que definen a cada candidato. Creemos que la opción para el votante no la dan los colores sino los valores que enarbola cada candidato”, expresan.

Consideran que la crisis de representación que se verifica en los partidos políticos solo podrá ser superada con una reorientación de las prácticas de los propios partidos, que como actores centrales del sistema democrático tienen que formular el estilo y el contenido de sus propuestas electorales.

La corrupción
Con relación a los actos de corrupción, la carta pastoral expresa que en la población prevalece la percepción de que han sido tratados con simpleza por los organismos encargados de prevenirlos y perseguirlos.

Afirma que por esa razón gran parte de la población se siente frustrada porque la corrupción lo daña todo.

“La corrupción lo daña todo, distorsiona la administración de la justicia, atiza la criminalidad, dado que el soborno y el tráfico de influencias, con frecuencia están aliados a múltiples delitos”, expresa una parte del documento.

Según la apreciación de los evangélicos, las causas de la corrupción hay que buscarlas en la impunidad, la pérdida de los principios éticos y morales, la debilidad institucional y a la falta de transparencia.

POSICIÓN SOBRE EL NARCOTRÁFICO
Los evangélicos afirman que el ejercicio del poder público se ha corrompido atrayendo a su círculo la complicidad con el narcotráfico y otras prácticas perversas que no pueden ser toleradas a esos niveles institucionales.

“Sabemos que el narcotráfico no se genera como un fenómeno aislado, sino que es una práctica que se vale de vínculos con todos los sectores poderosos de la sociedad y que el avance alcanzado en nuestro país sólo es posible si cuenta con el estímulo y la complicidad de quienes deberían jugar el papel de combatirlo y frenarlo”, sostiene la carta pastoral.

En ese orden, llaman a las autoridades a no ceder el menor espacio a la propagación de ese flagelo social.

“La comunidad evangélica se identifica con todos los esfuerzos tendentes a fortalecer las instituciones que luchan contra el tráfico y consumo de drogas.

Consideramos que por los graves daños que ocasionan los estupefacientes a la sociedad en todos los sentidos, nuestro compromiso es no ceder el menor espacio a la propagación de este flagelo”, expresaron.

En ese orden, los evangélicos afirman que su lucha contra la droga no se inscribe en el marco de la persecución, sino en un sostenido y efectivo trabajo de prevención y rehabilitación, por lo que en la actualidad cuentan con el testimonio de muchas personas que fueron traficantes y consumidores de drogas, pero hoy están libres de esos vicios
Fuente:Graficosur