lunes, 5 de abril de 2010

Descansar en Dios

Transitando un tiempo de dura prueba, Dios me habló claramente a través de Salmos 46.10: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios». La frase: «Estad quietos» puede ser traducida como «Quédense tranquilos» o «Dejen de resistir».
Acudir a Dios en oración

Acudir a Dios en oración

En medio de la problemática situación que estaba atravesando hice todo lo que pude para sobrellevarla, entonces, Dios, a través de su Palabra, me dijo (parafraseando el versículo): «No temas y reconoce mi soberanía y poder. ¡Yo soy Dios!»

Su Palabra era clara. Era evidente que yo no podía solucionar mi situación. No había nada que hacer. Por lo tanto, debía dejar de tratar de salir de aquella situación por medio de mis fuerzas. Mi corazón se quebraba en medio de la tristeza; vez tras vez, experimentaba el mismo dolor que había sentido cuando toda aquella situación comenzó. Sin embargo, nada me daba resultado. La situación no cambiaba y el profundo dolor no se retiraba de mi alma.

De pronto, vi todo desde otro ángulo. Si mi intención era caminar en fe y vivir de acuerdo a mi fe, debía dejar todo en sus amorosas manos. ¡Qué fácil que suena! ¿Verdad? Pero el proceso me tomó mucho tiempo. Tuve que aprender la lección; tuve que ser enseñado; tuve que reconocer la soberanía de Dios sobre cada aspecto de mi vida. Mi responsabilidad era bastante simple: debía dejar de hacer y aprender a descansar en él. Debía dejar que el amor incondicional de Dios fluya en mi vida.

En perfecta paz

Si bien es un proceso por el cual todavía estoy aprendiendo, ¡Dios me ha enseñado tantas cosas! He aprendido que Dios y solo Dios es la respuesta a ciertos interrogantes de mi vida. Todo lo que Dios ha hecho por mí –me dio la vida, me redimió, me eligió desde antes de la fundación de mundo, para mencionar solo algunas– es prueba inequívoca de que no se detendrá hasta que cumpla el propósito para el cual he sido elegido. Todo lo que él ha hecho lo hizo a pesar de mi propia agenda o mi manipulación en algunas áreas de mi vida.

Cuando comencé a vivir de acuerdo a Salmos 46:10, comencé a ver la acción de Dios. A decir verdad, cuando miro hacia atrás, puedo ver la mano de Dios acompañándome en cada aspecto de mi vida, y aún en medio de mi tristeza y mi dolor puedo ver que él siempre ha estado conmigo, nunca me abandonó. ¡Gloria sea a Dios! Tiempo después pude ver que la mano de Dios vino a mi socorro cuando todo parecía hundirse. Ahora puedo decir: ¡Puedo confiar en el Señor, no me va a fallar! No porque lo haya leído en la Biblia sino porque lo experimenté en mi propia vida.

Su socorro a veces vino a través de las palabras acertadas de mi esposa, otras a través de aquellos amigos fieles que se acercaron a mí con muestras de amor y a veces con soluciones más que con palabras. He llorado mucho, pero Dios siempre ha estado conmigo. También hubo amigos que descubrieron sus máscaras y soltaron mi mano en medio de la tempestad, aunque no lo tengo en cuenta. Pero déjeme decirle mi amigo, el amor de Dios siempre fluyó cristalino desde su trono con abundante misericordia.

Evidentemente, yo no podía hacer nada para mitigar mi dolor u olvidar lo que había sucedido, tenía que dejar de luchar. Tenía que aprender a descansar en Dios plenamente. Hoy en día veo que mi dolor fue utilizado por Dios para hacerse más evidente en mi vida. Con toda honestidad, no creo que mi experiencia fue una situación enviada por Dios, pero sin ninguna duda Dios la usó para acercarme a él. Nunca se hizo más real para mí lo que Pablo dice en Romanos 8.28: «A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien

De ahora en más puedo decir que he aprendido que en las situaciones que no puedo cambiar debo dejar de luchar y descansar en Dios. Esforzarme por hacer todo lo que pueda y descansar en Dios para que él tome el control de todo lo que yo no puedo hacer. Ahora puedo decir que sé que sin importar qué tan difícil pueda ser una situación debo descansar, relajarme y recordar que él es Dios. De eso se trata el caminar en la fe, descansar plenamente en Dios confiando en su sabiduría, su gracia, su amor y su misericordia. Mi responsabilidad es confiar y obedecer, y ser lo que Dios quiere que sea.

Más firme que una roca

Es claro que no puedo descansar en mis emociones ni quedar atrapado por mi pasado. Tampoco puedo enfocarme en mi debilidad, mis fracasos o mi impotencia o confiar en mis propias fuerzas para batallar ante cada situación. Descansar en Dios significa poner mi pasado en sus benditas manos, vivir el presente acudiendo cada día a su trono y no temer al futuro pues sé que mi futuro está firmemente afianzado en las manos de Dios. ¡Alabado sea su nombre!

La Palabra de Dios es una fuente de agua fresca para enfrentar los problemas y para aprender a descansar en Dios. A través de su Palabra aprendemos que Dios es fiel y que siempre vela por nosotros. No lo aprendemos únicamente por los consejos de la Biblia sino porque vemos la mano de Dios actuando sobre su pueblo cada vez que éste lo necesitó. Tenemos el privilegio de ver la providencia de Dios actuando en las vidas de los santos y hacerlo desde este lado de la historia. En el Antiguo Testamento, por ejemplo, tenemos vidas completas y cómo Dios actuó en cada ocasión. Acudamos cada día a la Palabra de Dios a fin de conocer más de él; esto afianzará nuestra confianza en Dios y nos permitirá vivir cada día confiados en él.

A través de la Biblia aprendemos sobre Jesucristo quien habitó entre nosotros, sufrió y murió por nuestros pecados, resucitó al tercer día y está sentado a la diestra del Padre, intercediendo por nosotros.

Recordemos que Dios nos ama con amor eterno y que nunca nos desamparará ni nos olvidará, aunque nosotros le fallemos. Él es siempre fiel y está profundamente comprometido a terminar en nosotros la obra comenzada por Jesucristo.

Por lo tanto, cuando los problemas te agobien, «no temas y reconoce que él es Dios.» Espera en él en silenciosa sumisión. Recuerda que la protección y la provisión de Dios prevalecen ante todo.

¿Estás pasando por una situación particularmente angustiante? Descansa en Dios y él actuará. ¿Difícil? Probablemente. Pero poderosamente efectivo. Que Dios nos ayude a descansar cada día en él.