La dedicación de niños es un acto de fe voluntario y simbólico mediante el cual los padres presentan a sus hijos ante Dios y la comunidad eclesiástica. Este acto no es un sacramento que otorgue la salvación, sino una expresión pública de gratitud y compromiso espiritual.
Por este niños oraba, y Jehová me dio lo que pedi... Yo, pues, lo dedico a Jehová; todos los dias que viva, será de Jehová.. 1 Samuel 1:27-28
La dedicación se fundamenta en tres pilares principales:
• Consagración: Es el reconocimiento de que los hijos pertenecen a Dios y que Él ha otorgado a los padres la "sagrada responsabilidad" de encaminarlos hacia Él.
• Responsabilidad Parental: Los padres asumen un compromiso público ante la congregación para instruir a sus hijos en las cosas de Dios, ser ejemplos de su gracia y criarlos con amor.
• Bendición: Se invoca el nombre de Dios para asegurar el futuro del niño bajo su poder y protección, siguiendo el ejemplo de Jesús cuando abrazó y bendijo a los niños.
Como iglesia no bautizamos niños porque el bautismo bíblico que practicamos requiere arrepentimiento y fe personal, condiciones que un niño pequeño no puede cumplir antes de alcanzar el uso de la razón. que la salvación definitiva vendrá cuando, al crecer, el niño pueda hacer su propia profesión pública de fe.
Algunos ejemplos bíblicos que sirven como precedente:
• Ana y Samuel: Ana dedicó a su hijo Samuel al servicio del Señor en el tabernáculo (1 Samuel 1:27-28).
• Presentación de Jesús: María y José llevaron al niño Jesús al templo para presentarlo ante el Señor (Lucas 2:22).
• Jesús y los niños: Los evangelios relatan cómo Jesús se indignó cuando los discípulos intentaron impedir que los niños se acercaran a Él, reafirmando su valor espiritual (Mr. 10:14)
Cada tercer domingo son nuestras presentaciones de niños al Señor. Si estas interesado contactanos.